¡Abran los micrófonos! Cinco claves para dar voz a la juventud en temas migratorios

¡Abran los micrófonos! Cinco claves para dar voz a la juventud en temas migratorios

La radio, sigue siendo un medio que, especialmente en zonas rurales donde el acceso a Internet es difícil, sigue teniendo mucha vigencia y se muestra como una alternativa accesible para la población. Ya sea en el auto, en una aplicación desde el teléfono o en un aparato que funciona con baterías en las zonas más recónditas, la radio está ahí a pocos pasos y casi sin esfuerzo, entreteniéndonos, informándonos y acompañando nuestras actividades diarias. Desde las grandes urbes hasta los municipios con menor población, la radio es una industria que genera empleos y es vital para la difusión de mensajes masivos para una gran variedad de públicos.

¿Cómo se puede aprovechar la radio como una vía para empoderar a las personas jóvenes sobre migración?

Luego de ver el alto impacto que este medio de comunicación tiene en la cultura de nuestras comunidades, estas son algunas acciones a realizar que permitirán llevar el mensaje de la migración regular, ordenada y segura a una juventud que puede ser víctima de delitos asociados con la migración irregular:

  • Infórmate sobre cuáles son las radios comunitarias o emisoras de tu ciudad: Esto te ayudará a conocer todos los espacios que existen dentro de la comunidad y a identificar a qué públicos están dirigidos para escoger ese canal adecuado que conecte con los jóvenes.
  • Identifica jóvenes líderes en sus comunidades con aptitudes comunicativas: No hay mejor forma de comunicarse con la juventud que por medio de voces con las que puedan tener mayor empatía y sentirse más identificados.
  • Crea contenidos que conecten: Para hablar sobre migración no se requiere usar un tono serio o monótono. Procura crear mensajes cortos pero efectivos con un lenguaje fácil de comprender y dando prioridad al uso del storytelling en lugar de comunicar conceptos.
  • Crea tu propia emisora en línea: La radio ha sufrido una evolución significativa en los últimos años y prueba de ello es que el número de emisoras a través de Internet ha ido en aumento, lo que ha ocasionado la democratización de la radio. Ya no se necesitan grandes presupuestos para tener tu propia emisora y transmitir en ella diferentes contenidos las 24 horas del día, esto es una buena alternativa si no existen o no se tiene acceso a tener espacio en las emisoras de radio tradicionales.
  • Desarrolla iniciativas que empoderen: Las personas jóvenes poseen muchos talentos: dinamismo, rápido aprendizaje y, por supuesto, mucha creatividad. Por lo tanto generar espacios de capacitación en temas de producción radial ayudará a descubrir talentos ocultos y formar nuevos líderes de opinión, sin dejar atrás la importancia de también empoderarles en la temática migratoria, esto les permitirá transmitir mejores mensajes que promuevan una movilidad humana segura, ordenada y regular y les ayudará a ellos mismos a tomar mejores decisiones en cuanto a la migración.

Un caso de éxito de este tipo de actividades es ‘Juventud en las Ondas’, un taller sobre radio y migración que aprovecha justamente esa energía de las personas jóvenes que son líderes en sus comunidades y les muestra el potencial de la industria radiofónica como un método para generar medios de vida y hacer escuchar su voz.

Como producto de esta iniciativa, los jóvenes crearon sus propias cuñas radiales para promover una migración mejor informada, desde la ideación del concepto creativo, elaboración de guiones, prácticas de locución, grabación y terminando por la edición, en todos estos procesos se recibía el acompañamiento tanto del personal de OIM como de un equipo de expertos en producción de radio.

Hace unos años, el exsecretario de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, destacó que “la radio es muy importante para hacer escuchar la voz de la juventud, estimula la imaginación y acorta las distancias entre las personas”. Un motivo más para acercar los medios de comunicación y generar espacios a la juventud con el fin de difundir mensajes orientados a que la población tenga información suficiente y verificada que le permita tomar mejores decisiones antes de emprender una ruta migratoria.


Cómo parar el flujo de información falsa: Recomendaciones para aprender a reconocer la desinformación

Categoria: Comunicación & Migración
Autor: Autor Invitado

En una de mis clases de filología en la universidad, recuerdo que un profesor estuvo explicándonos el uso de la ‘hipérbole’ en literatura. Este recurso literario es, de acuerdo con la definición de la Real Academia Española, ‘una exageración o disminución excesiva de aquello de que se habla, como relato o circunstancia’. Por ejemplo, en uno de sus poemas más célebres, Gabriela Mistral escribe: ‘Hay besos misteriosos que han dejado / mil sueños errantes y perdidos’, donde ‘mil’ no es una cifra real, sino una exageración que la poeta adopta para dejar transpirar esta sensación de abundancia, desesperación, abandono.  

Y como en literatura, así suede en nuestras conversaciones diarias. ¿Cuántas veces nos quejamos porque ‘llevo esperando siglos’ o ‘te he llamado un millón de veces’? La hipérbole es parte de nuestro lenguaje cotidiano, es culturalmente entrelazada en nuestras discusiones, comentarios y enunciaciones.  

Sin embargo, también puede transmutarse en una herramienta y costumbre perjudicial cuando facilita la creación y difusión de desinformación, a través de frases de personas, comentarios en las redes sociales o hasta afirmaciones en los medios. Eso es ocasionado, por ejemplos, por reportes en los medios que mencionan números exagerados y falsos acerca de las personas migrantes en un determinado país, aumentando las cifras acerca de ayudas o gastos estatales, o comparando datos entre países sin saber cómo interpretarlos y enseñarlos y sin tener en cuenta otros factores como la densidad de población, la posición geográfica, entre otros.  

De esta manera, la hipérbole se transforma en un recurso tan dañino para las personas migrantes, que a menudo protagonizan estas exageraciones y son víctimas de acusaciones xenófobas o de denominaciones como ‘invasores’ o ‘ladrones de trabajos’. 

El uso de la hipérbole, de términos cargados y de un lenguaje inapropiado es solamente uno de los aspectos que nos ayudan a identificar algún tipo de información errónea o no exactamente precisa. Según una guía proporcionada por Verified - una iniciativa de las Naciones Unidas que invita a comprobar y averiguar la información antes de compartirla - existen otros factores que permiten esclarecer la naturaleza de la información, identificando qué contenido es real y qué es falso. Entre los elementos relativos a la información compartida en los medios, podemos destacar:  

  • Las fuentes: algunas noticias de prensa pueden mencionar reportes de otros medios para respaldar sus argumentos; en este caso, es recomendable consultar la fuente primaria, para controlar si la información ha sido citada en manera verídica y si el periodico o la página web de referencia se destacan por ser lo más imparciales posible o si suelen ser caracterizados por opiniones más que por hechos. De la misma manera, si un artículo hace referencia a organizaciones o personas terceras, es una buena práctica consultar también la página web o el perfil de quienes son citados, para averiguar si las afirmaciones coinciden entre ellas. En general, si una noticia es difundida por una única fuente (periódico, página web, persona) puede ser indicador de que la información es falsa o engañosa.   
  • La fecha de publicación: la información compartida ayer podría ser muy diferente respecto al panorama de hoy, sobre todo durante la pandemia, en la cual hemos experimentado cómo el escenario cambia de un día a otro. Las personas - políticos, periodistas, entre otros - que utilizan información no reciente para argumentar sus posiciones y opiniones, retratan una situación no verídica porque no es actual y despistan su audiencia, receptora de información errónea.         
  • El autor/ La autora: dar importancia al nombre de quien ha escrito el artículo y hacer una pequeña búsqueda acerca de su perfil y currículum también puede ayudarnos a comprender no sólo la relevancia de la información - en con base aen los conocimientos que el autor o la autora demuestra tener - sino también nos sugiere si él o ella ha manifestado previamente tendencias y posturas no imparciales respecto a temas específicos, lo que podría perjudicar la neutralidad de su reporte.          
  • Lenguaje sensacionalista: así como en el caso de la hipérbole, el uso de un léxico que se vale de palabras destinadas a producir una fuerte respuesta emotiva, animando a la audiencia a probar liberar sentimientos de rabia, confusión, tristeza o miedo, puede ser un indicador de desinformación que trata de condicionar fuertemente las opiniones. Por el contrario, una redacción clara y directa es señal de profesionalismo periodístico.        

Este muestrario de ideas menciona algunos de los ingredientes básicos de las noticias que podemos controlar para ser más consciente respecto a si nos encontramos frente a algún tipo de información falsa que pueda despertar sentimientos de malestar, miedo y rabia que a su vez pueden transformarse en reacciones xenófobas y perjudiciales.  

Hoy, las personas que tienen acceso a internet, pueden beneficiarse diariamente de un acceso rápido y simple a un vórtice de noticias, contenidos en redes sociales o comentarios. Muchos podrían argumentar que la abundancia de contenido y la velocidad con la cual eso eses compartido representan un peligro para una difusión más inconsciente y fácil de la desinformación más inconsciente y fácil. Sin embargo, es justo gracias a esta copiosidad y variedad que podemos aprender a ser lectoras y lectores críticos, y a poder aprovechar la cantidad de información que podemos consultar para desarrollar nuestra capacidad de análisis y denunciar los episodios de propagación de noticias falsas.  

En este sentido, cada vez que leamos o escuchemos algún tipo de dato e información, pongámonos a prueba y utilicemos nuestro sentido crítico para parar la circulación de información engañosa. Y dejemos las hipérboles a la poesía, no a los hechos.